
Domingo por la noche La Haya, 22 de julio de 1883
Querido hermano,
además de lo que ya te dije no hay nada de particular y las cosas están yendo bien - tal vez tengo un poco de fiebre o algo - y me siento tristisimo.
Siento no haberme enfermado y no haber muerto en el Borinage, aquella vez, en lugar de dedicarme a la pintura, porque no soy más que un peso para ti.