
Arles, 24 de octubre de 1888
Mi querido Théo,
como ya sabrás por mi telegrama, Gauguin llegó en buena salud.
Tengo la máxima confianza de que juntos haremos muchas cosas. Es probable que acá él produzca mucho y espero hacerlo yo también. Y entonces espero que para ti el peso será un poco menos grave.
Siento la necesidad de producir hasta ser aplastado moralmente y vaciado físicamente, justamente porque no tengo ningún otro medio para equilibrar nuestros gastos.
No puedo hacer nada si mis cuadros no se venden.
Pero vendrá el día en que se verá que valen más del precio del color y de la vida –aunque muy miserable- que yo estoy gastando en esto.
No tengo ningún otro deseo o preocupación en el tema de dinero o finanzas sino, en primer lugar, el de no tener más deudas.
Pero, querido hermano, mi deuda es tan grande que cuando la habré pagado - lo que espero conseguir hacer – la enfermedad de pintar cuadros habrá ocupado toda mi vida, y a mí me parecerá no haber vivido. Esperemos solo que quizás el hacer cuadros se vuelva para mí un poco menos difícil y, con relación a su número, nunca serán bastante. |